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  • Jorge Muñoz Novoa: 50 años al servicio de la Facultad de Farmacia, una vida marcada por la vocación y el compromiso

    Jorge Muñoz Novoa: 50 años al servicio de la Facultad de Farmacia, una vida marcada por la vocación y el compromiso

    Durante cinco décadas, Jorge Muñoz Novoa fue parte fundamental del funcionamiento cotidiano de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Concepción. Encargado de edificio y testigo privilegiado de la historia institucional, su trayectoria comenzó en 1976 como auxiliar y se consolidó, con el paso de los años, en un rol clave para el desarrollo académico y administrativo de la Facultad.

    “Mis comienzos fueron como auxiliar y, con el tiempo, tuve la oportunidad de concursar para el cargo de encargado de edificio. De eso ya hacen 30 años”, recuerda Jorge, quien desempeñó siempre sus funciones en el decanato, colaborando con seis decanaturas distintas a lo largo de su carrera.

    Desde su rol, fue responsable de la mantención general del edificio -luz, agua, gas y servicios básicos-, del orden de las aulas, de la coordinación de horarios y del apoyo logístico en ceremonias y actividades oficiales. Un trabajo silencioso, pero esencial para que la vida universitaria funcionara día a día.

    “He trabajado con seis decanos distintos, cada uno con su forma de ser, pero nunca tuve un problema con ninguno. Siempre hubo buena disposición y buen trato. Yo trataba de orientarlos, porque cuando un decano llega, llega sin experiencia en la mantención de la facultad”, comenta con orgullo.

    De “mechones” a docentes: generaciones que crecieron junto a él

    Jorge no solo fue testigo del paso del tiempo en la infraestructura, sino también en las personas. Vio llegar a generaciones completas de estudiantes, muchos de los cuales hoy son docentes de la Facultad.
    “Prácticamente a todos los docentes actuales los conozco desde que eran mechones. Incluso a la decana actual la recuerdo como alumna. La paradoja es que yo la recibí cuando ingresó y ahora ella tiene que despedirme”, dice, con emoción.

    Su relación con el estudiantado estuvo marcada por la disciplina y el cuidado del espacio común. Esa firmeza le valió una fama que él mismo relata con humor: “Siempre me miraron como el ‘paco’ de la facultad, porque no permitía que se subieran a los sillones ni que dañaran el mobiliario”.

    Su mayor satisfacción llegó con los años: “Cuando daban su examen de grado, muchos me decían: ‘Don Jorge, teníamos un concepto equivocado de usted. Usted fue muy amable y servicial’. Ahí yo les decía que siempre hay que tratar a las personas antes de juzgarlas”.

    Una facultad que fue hogar y escuela de vida

    Hablar de su despedida no es fácil. La Facultad de Farmacia fue mucho más que un lugar de trabajo: fue su segunda casa. “Mi facultad ha sido mi vida, mi pasión. A esta institución le debo mucho: la educación de mi familia, el hogar que tengo”, señala, visiblemente emocionado.

    Con anécdotas y sinceridad, Jorge comparte incluso cómo el fruto de años de esfuerzo se refleja en su vida personal. “En mi barrio tengo una casa hermosa, pero esa casa la obtuve con el apoyo de mi institución”.

    Antes de cerrar esta etapa, deja también un mensaje para las nuevas generaciones de funcionarios: “Que sean ordenados con sus finanzas, que cuiden lo que ganan, porque cuesta ganárselo”.

    Un adiós agradecido

    A una semana de dejar sus funciones, Jorge reconoce que la partida ha sido difícil, pero profundamente reconfortante. “He recibido muchos mensajes y correos de docentes, y eso ha llenado mi alma completamente. Todo lo que hice, lo hice con pasión y con amor”, afirma.

    Su familia lo resume con cariño: “El fanático de la U de Concepción, su segundo amor”. Y él no lo niega. “Me voy muy agradecido de esta institución que me ha dado tanto”.

    Con su salida, la Facultad de Farmacia despide no solo a un encargado de edificio, sino a una figura entrañable cuya huella quedó marcada en generaciones de estudiantes, académicos y funcionarios. Una vida de servicio que forma parte de la historia viva de la Universidad de Concepción.

    Periodista: Nicol Navarrete Castro.